Es increíble que ya
llevemos más de un mes en Cork, el tiempo pasa volando aquí ya que siempre
estamos de un lado para otro haciendo compras, paseando o visitando lugares
interesantes. El primer estereotipo que nos dijeron sobre Irlanda es que
siempre estaba lloviendo y es lo que nos encontramos cuando bajamos del avión. Todo
el mundo nos decía que siempre está lloviendo pero al estar un mes aquí nos
hemos dado cuenta de que hay días de sol también y días muy agradables además,
no siempre llueve.
La gente de Cork es muy agradable, son amables y la mayoría son educados. No suelen hablarte al principio pero si tú les das conversación ellos charlan contigo. En una ocasión un hombre se me acercó mientras esperaba el bus simplemente para intercambiar un par de palabras conmigo y luego decirme que solo quería saludarme. El inglés, por su acento en algunas personas, sobre todo personas mayores es difícil de entender pero con la mayoría de la personas se puede hablar sin problema. Hay muchos españoles aquí también viviendo, a cada lado que vas siempre puedes escuchar a varios hablando entre ellos. Solemos cruzarnos con varios cada día cuando vamos a las prácticas.
La gente de Cork es muy agradable, son amables y la mayoría son educados. No suelen hablarte al principio pero si tú les das conversación ellos charlan contigo. En una ocasión un hombre se me acercó mientras esperaba el bus simplemente para intercambiar un par de palabras conmigo y luego decirme que solo quería saludarme. El inglés, por su acento en algunas personas, sobre todo personas mayores es difícil de entender pero con la mayoría de la personas se puede hablar sin problema. Hay muchos españoles aquí también viviendo, a cada lado que vas siempre puedes escuchar a varios hablando entre ellos. Solemos cruzarnos con varios cada día cuando vamos a las prácticas.
Sobre la ciudad e
Irlanda en general, es muy acogedora y muy verde. Como llueve mucho hay mucha
vegetación y también un montón de arañas pero no hay ninguna con veneno aquí así
que no hay problema, ya estamos acostumbrados a ellas y mientras por la noche
no dejemos las ventanas abiertas ninguna entra. Vivimos en una casa de 3
plantas en una colina por lo que cada día tenemos que subir y bajar varias
veces y aunque al principio era pesado ahora ya estamos acostumbrado. La
mayoría de los edificios son pisos bajos de 2 o 3 plantas aquí en Cork, todos
viven en casitas. Nos sorprendió que las ventanas de las casas no tienen
barrotes ni rejas, simplemente el cristal, cosa que sería imposible tener en España
excepto si quieres que te roben.
Es fácil
acostumbrarse a vivir aquí, vivimos y trabajamos cerca del centro de Cork por
lo que siempre hay mucho movimiento por donde vamos y hay todo lo que necesitas
cerca. Todos los pubs y discotecas están en el centro muy cercas unos de otros
y algo que nos llamó la atención es que cierran alrededor de las 2 o las 3 por
lo que hay poca vida después de esa hora. En cuanto a los precios en general,
es todo más elevado que en España pero hay algunos supermercados como Aldi y
Lidl que sus precios se asemejan a los nuestros más o menos. Eso si, si tienes
una urgencia y necesitas algo. Hay un montón de tiendecitas que venden de todo
pero al doble o triple, por ejemplo te puede salir una botella de refresco a 2
euros y medio o 3 euros. La comida en general, es semejante a España, no hemos
echado de menos nada excepto tal vez el jamón o el pan diario ya que aquí no es
posible tenerlo.
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